El outsourcing sabemos, por un lado no es una practica nueva, pero sin embargo se encuentra en las empresas en constante evolución. En este apartado veremos las distintas formas de intrumentarlo, el porque las empresas sacan sus procesos no criticos y hacia donde lo hacen.
A continuación veremos algunas formas cada vez más comunes de Externalización.
Tipos de Externalización
Existen distintos tipos de tercerizaciones; ya sea fuera de la empresa, mediante subcontratación, externalización; o dentro de la misma. En ambos casos puede que el bien o servicio se lleve a cabo dentro o fuera del país. A continuación veremos brevemente cada una de estas formas extraidas tal como lo define el Comite Economico y Social Europeo mediante un articulo de Isabel Carbajal.
Outsourcing: Se trata de la subcontratación de servicios propios; externalización empresarial, o cesión a otros, de ciertas áreas de una empresa.
Offshoring: El aspecto que prima en este término no es la manera en que se hace la externalización, sino el hecho mismo de que la actividad se desplace a otro país. Bhagwati et al. (2004) definen offshoring como «el comercio en servicios del tipo contratación externa que no requiere proximidad geográfica entre comprador y vendedor». Estos autores se centran en los servicios y en el offshoring fuera de la propia empresa, dejando fuera de la definición la deslocalización y las manufacturas.
Por ejemplo, la compra de chips a Taiwán que una empresa japonesa podría realizar para producir un ordenador no sería considerado offshoring en esta definición, pues el chip es un bien y no un servicio intermedio.
Generó importantes criticas, en países precursores de esta tendencia, como en Estados Unidos, dado que reduce considerablemente los índices de empleo al trasladares el trabajo fronteras afuera.
El profesor Bhagwati no tardó en replicar en uno de sus artículos del New York Times, objetando que el «offshoring simplemente es un elemento más del pastel de la economía que añade competitividad a las empresas americanas. Y que, por tanto, en un mundo global, aquellas empresas que no usan los proveedores más baratos están condenadas a perder mercados, y consecuentemente, producción.» Concluyendo de manera algo sarcástica: «Y las empresas que mueren, por supuesto, no emplean a trabajadores[1][i].
El offshoring se ha visto facilitado en gran medida por los avances en la tecnología de la información y las comunicaciones (TIC), y por la disminución en los costes de transporte convencionales (aéreo y marítimo)
En particular, el precio de los ordenadores y productos relacionados, que es un buen indicador de los avances en las TIC, ha caído un 90% desde 1990 hasta la actualidad. Un ejemplo de los nuevos tipos de offshoring facilitados por dichos avances en las TIC sería el caso de algunos hospitales norteamericanos que contratan los servicios de radiólogos en India para que hagan, a través de Internet, los diagnósticos de las radiografías7. Aunque pueda parecer chocante, Jagdish Bhagwati ya hablaba hace años de la nueva tendencia en el comercio de servicios, con el ejemplo del llamado «turismo médico» como un caso extremo. En este caso, ciudadanos, en su gran mayoría norteamericanos, decidían viajar a países con menores costes médicos que EE.UU., como sería el caso de España, para ser operados, aprovechando la estancia para hacer algo de turismo.
La decisión que toman algunas empresas de dejar de producir localmente algunas de las tareas necesarias para la producción del bien o servicio final tiene un impacto en la economía, en general, y en los trabajadores locales o domésticos, en particular. Este estudio presenta, además, los resultados de algunos de los trabajos más conocidos que relacionan offshoring con el mercado laboral local. Es de esperar que el impacto del offshoring en los trabajadores locales sea distinto dependiendo de su nivel de formación. En particular y parafraseando a Robert Feenstra, las empresas de los países desarrollados, al tener que afrontar altos costes de los trabajadores poco cualificados en comparación a los costes de estos trabajadores en los países en vías de desarrollo, tenderán a hacer offshoring de las tareas intensivas en dicho tipo de trabajadores, reduciendo así la demanda local de este tipo de trabajadores, a la vez que su salario.
El aprovechamiento de la variedad de dotaciones de factores de producción en los distintos países, y por tanto la diferencia en sus precios, es el motivo principal que mueve a las empresas a localizar parte de la producción intermedia en el extranjero. Una de las teorías más importantes del comercio internacional, la desarrollada por Heckscher-Ohlin, predice que la producción de aquellos bienes o servicios que, por ejemplo, usan relativamente más trabajadores que otros factores de producción (bienes intensivos en trabajo), tiene lugar especialmente en países donde hay más trabajadores en relación a otros factores de producción (países abundantes en trabajo), dado que en dichos países el precio del trabajo respecto al precio de los otros factores de producción es menor. Así, según la teoría de Heckscher- Ohlin, aquellos bienes que son intensivos en un factor de producción se producen en las zonas donde abunda dicho factor.
Esta teoría se ha usado muy a menudo en el pasado para explicar la localización de la producción de bienes finales, y se puede aplicar a la producción de bienes y servicios intermedios.
Por ejemplo, imaginemos que existen dos países, el local y el extranjero, que son abundantes en capital y trabajo, respectivamente. Supongamos además que, en el pasado, toda la producción del bien final, A, se realizaba localmente. Sin embargo, ahora podemos dividir o fragmentar dicha producción en dos tareas, de manera que una de ellas, A1, es intensiva en capital y la otra, A2, intensiva en trabajo. Según la teoría de Heckscher-Ohlin, para aprovechar la ventaja relativa en la dotación de factores de producción de cada país, es decir, el bajo coste del capital en el país local y el del trabajo en el extranjero, y siempre que los costes de transporte entre los dos países sean bajos, la tarea o el bien intermedio A1 se produciría localmente,mientras que el A2 se produciría en el extranjero.
Según el Informe sobre la conferencia “Deslocalizacion –Retos y oportunidades “, del Comité Económico y Social Europeo; otro efecto positivo es la reducción de los precios para los consumidores, mayores beneficios para las empresas, impulso más fuerte de las economías emergentes, incremento de las cualificaciones de los trabajadores, reconversión hacia empleos con mayor valor añadido, uso más eficaz de los recursos y creación de nuevos puestos de trabajo en sustitución de los suprimidos. En general, la deslocalización desemboca en una mayor rentabilidad que genera crecimiento y creación de empleo, en palabras de Jean-François Lebrun, jefe de la Unidad Condiciones laborales y adaptación a los cambios de la DG Empleo de la Comisión Europea. Lars Holmqvist anunció que la nueva capacidad de Europa Oriental permitirá producir un millón de coches este año. Una de las defensas más enérgicas de la deslocalización correspondió a Enrique Calvet Chambon, de la CCMI, que insistió en que se trata de una fuerza positiva, tanto para los países de destino como de origen, donde la energía y los recursos pueden volverse a asignar de forma más eficaz.
El estudio de Dalia Marin sobre Austria y Alemania le permitió concluir que la pérdida de empleo causada por las deslocalizaciones en estos países es inferior al 1% ya que, en su opinión, los puestos de trabajo altamente cualificados y dependientes de la investigación que se transfieren hacia la “nueva Europa” no compiten con los puestos existentes en Austria y Alemania. Por lo tanto, consideró que las consecuencias son beneficiosas y afirmó que los bajos salarios de la nueva Europa ayudan a Alemania y Austria a seguir siendo competitivas, ya que les permite mantener los costes controlados en determinadas fases de sus actividades.
Un caso clásico de fragmentación en la producción es el de la muñeca Barbie presentado por Tempest (1996). El juguete se diseña en EE.UU.; el plástico y el pelo provienen de Taiwán y Japón; la ropa de China; y el molde, las pinturas para decorarla y el embalaje de EE.UU. Finalmente, el ensamblaje se lleva a cabo en Indonesia y/o Malasia.
Otro ejemplo de fragmentación del proceso productivo es el de la multinacional Nike, explicado en Tisdale (1994). Se trata de un claro ejemplo de offshoring mediante contratación externa y no por deslocalización. Según este estudio, a principios de los noventa había cerca de 75.000 empleados en Asia produciendo artículos Nike. Sin embargo, sólo unos cientos de ellos pertenecían a la compañía directamente. Los otros eran empleados de fábricas subcontratadas por Nike. En otras palabras, la mayoría de las fases de producción de los zapatos y otros productos Nike se realiza en varios países asiáticos, pero por parte de empresas distintas a la propia multinacional.
La Organización Mundial del Comercio (1998) presenta una descripción del proceso de producción y de los distintos países en los que se genera el valor de un coche americano, mostrando con ello la importancia del offshoring en el sector de la automoción. El 30% del valor se genera en Corea, donde se ensambla el coche; cerca del 18% va a Japón, país en el que se producen muchos de sus componentes y la mayor parte de la tecnología; un 7,5% va a Alemania por el diseño; un 4%, a Taiwán y Singapur por la producción de piezas; un 2,5%, a Gran Bretaña, donde se realizan las tareas de marketing y publicidad; un 1,5% va a Irlanda y Barbados por el procesamiento de datos y, finalmente, un 37% va a EE.UU. por el resto de tareas. De este modo vemos que la producción de un coche americano es totalmente internacional. En este ejemplo se puede observar offshoring no sólo en bienes sino también en servicios, como sería el caso de Gran Bretaña con la publicidad, e Irlanda y Barbados con el procesamiento de datos.
Un caso de offshoring de servicios que despertó gran revuelo en EE.UU., por ser offshoring de tareas realizadas por trabajadores altamente cualificados, es el de los radiólogos presentado en el New York Times[2]. Este artículo presenta el caso de algunos hospitales norteamericanos que envían las radiografías de algunos de sus pacientes a radiólogos en India para que hagan el diagnóstico. A pesar de la gran polémica generada, éste es un caso totalmente anecdótico, ya que el porcentaje de radiografías analizadas en el extranjero es muy pequeño.
Sin embargo, nos muestra la importancia de los avances de las TIC, dado que permiten dicho tipo de offshoring. Es interesante señalar que el salario de los radiólogos en EE.UU. aumentado mucho a pesar de este offshoring. El artículo argumenta que este fenómeno es debido al incremento de la demanda de radiólogos que no puede ser cubierta por los médicos americanos, en particular por las noches y durante los fines de semana. Es preciso mencionar que los servicios de diagnóstico no sólo se realizan en la India, sino también en Australia, lo cual indica que no sólo es importante el coste del servicio ofrecido sino la rapidez, ya que Australia usa su ventaja horaria (el hecho de que sea de día en Australia cuando es de noche en EE.UU.) para captar dichas tareas.
Delocalisation, delocalization, delocation. El Diccionario de terminos economicos de Alcaraz/Hughes traduce delocation por «deslocalización». Estos términos son menos frecuentes que los anteriores pero, a la vista de los ejemplos que nos ofrece internet, parecen usarse como sinónimos de relocation, con un sentido amplio de «cambio de ubicación», ya sea de una empresa o de parte de su producción.
Mary Amiti y Shang-Jin Wei, en varios de sus estudios (2005, 2006), al igual que Ricart y Agnese (2006), amplían la definición anterior permitiendo que las importaciones de servicios intermedios puedan provenir de filiales de la misma empresa, lo que hemos definido como deslocalización. Así, definen offshoring como importaciones de servicios intermedios.
Este estudio extiende el concepto anterior de Amiti y Wei de offshoring con la inclusión de importaciones de bienes o manufacturas como inputs. Esta definición incluiría, pues, el caso de la compra de chips (bien intermedio) en Taiwán para producir un ordenador (bien final) en Japón. Otro ejemplo de offshoring sería la contratación de servicios de programadores de software en Cuba para contribuir a la producción de software empresarial en España, caso sacado de la realidad. O el caso de los radiólogos comentado con anterioridad, según el cual el hospital americano que da el servicio sanitario (final) necesita de un servicio intermedio, en este caso el diagnóstico de algunas de las radiografías de los pacientes.
El principal argumento que suele plantearse para llevar a cabo la deslocalización es que las empresas deciden trasladar su actividad a otros países con costes salariales más bajos en términos absolutos. Sin embargo, la variable final más relevante hace referencia a los costes laborales unitarios, en el que interviene el factor productividad para contrastar este diferencial, haciendo referencia a otras condiciones de trabajo como la jornada laboral o la cualificación de la mano de obra.
Por otro lado, las estrategias de las empresas están también determinadas por la consideración de otros costes no laborales, como pueden ser el coste de la energía, del transporte, el coste de servicios usualmente utilizados, la carga impositiva asociada a la actividad económica o los costes medioambientales.
Especialmente estos últimos explicarían el interés de relocalización en países donde la legislación fiscal o de protección al medioambiente es significativamente más laxa.
Aunque casi todas las decisiones empresariales suelen traducirse a costes, existe otro tipo de factores asociados a aquellos, aunque de manera indirecta, que pueden tener un papel relevante aunque sean de signo muy diferente.
Entre estos factores se puede mencionar la existencia de un entorno institucional de relativa estabilidad política y social, la dotación de infraestructuras físicas y tecnológicas, la presencia de un tejido empresarial activo que pueda ofrecer suministros intermedios en la cadena de valor, la existencia de subvenciones y ayudas fiscales a la inversión, la inexistencia de barreras lingüísticas o culturales, o la posibilidad de obtener ganancias significativas con la venta del suelo industrial en el que tiene establecida su actividad la empresa en el país de origen, asociados, por tanto, a procesos estrictamente especulativos más que productivos.
Desde una perspectiva laboral, merece destacar la importancia que se atribuye a la existencia de una mano de obra con niveles de cualificación adecuados para realizar las actividades que se reubican, generalmente asociada a las necesidades de calidad de las actividades que se realizan, así como, en sentido opuesto, a las características de la legislación laboral y, especialmente, la facilidad para contratar y despedir trabajadores o determinados derechos de protección social. Factores estos últimos que harían de los derechos fundamentales del trabajo, incluidos la libertad de sindicalización y el derecho a la negociación colectiva elementos explicativos de la atracción de inversiones directas o de subcontrataciones en los países de destino de las relocalizaciones.
El factor clave para explicar la creciente importancia del offshoring, y en particular del offshoring de servicios, es la reducción en los costes de transacción, facilitada por la revolución de las TIC (tecnologías de la información y las comunicaciones). Además, también cabe destacar las mejoras en los costes de transacción convencionales como la reducción de costes en el transporte aéreo y marítimo, que facilitan el movimiento de personas y mercancías.
Conviene recordar que simultáneamente a esta transformación productiva se reducen los precios de los recursos tecnológicos innovadores; lo que es especialmente verificable en las Tecnologías de Información y Comunicación (las TICs.). La expansión de Internet y la creciente inter–conectividad a escala mundial contribuyen, a la vez, para la “explosión de variedad” en los usos y aplicaciones de esas tecnologías (Costa Filho, 2005). El resultado no puede ser otro que una transformación sin precedentes.
Un factor añadido es la reducción en los costes de transacción convencionales. Según Hummels (2001a, 2001b, 1999), los costes de transporte para EE.UU. durante el periodo 1950- 1998 han pasado de un 32% a un 9% si lo expresamos en términos de una reducción de aranceles equivalente. Dicho estudio contabiliza el uso de transportes cada vez más rápidos, como el avión y algunos barcos, como fuente de disminución en el tiempo de transporte y por tanto en su coste. Sin embargo, los resultados acerca de la evolución en los costes de transporte no van siempre en la misma dirección. En este sentido, tenemos el estudio realizado por Limao y Venables (2001) en el que se calcula un aumento del 12% en los costes de transporte debido a las peores infraestructuras en los nuevos países donde se comercia[3].
Por último, es preciso mencionar que existen otros tipos de costes que pueden ir asociados a la decisión de contratación externa en países distintos al propio. Por ejemplo, podemos pensar en las mejoras graduales en el cumplimiento de las leyes de propiedad intelectual en países como China, que de este modo han visto aumentar el offshoring en general, y el offshoring en investigación y desarrollo, en particular[4].
Relocation. El Oxford English Dictionary ofrece la siguiente definición de relocate: «move to a new place and establish one’s home or business there». Como es lógico, relocation se utiliza sobre todo para hablar del traslado de toda una empresa o de puestos de trabajo (company relocation, job relocation), pero en la red no faltan ejemplos en los que este término hace referencia a la externalización de la producción o los servicios. IATE (la base terminológica interinstitucional de la UE) ofrece dos traducciones: «deslocalización» y «traslado de empresa».
Los criterios más frecuentemente en juego son la ubicación (si la producción o los servicios se trasladan dentro del territorio nacional o al extranjero) y la propiedad (si la producción/servicios en la nueva ubicación siguen controlados por la misma empresa o por una filial o si, por el contrario, esta actividad se externaliza). Pongamos el ejemplo del Observatorio Europeo del Cambio de la Fundación de Dublín. Teniendo como fuente la síntesis realizada por la OMC del Comercio Mundial 2005; y las fichas elaboradas por el Observatorio Europeo de la Reestructuración (ERM en sus siglas inglesas) se definen cuatro tipos de reestructuración empresarial
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Dentro del país (interna, local) |
Fuera del país (externa) |
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Fuera de la empresa |
Outsourcing |
Deslocalización Cuando la actividad es tercerizada fuera del país |
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Dentro de la empresa |
Relocalización |
Offshoring |
Como puede verse, en este caso «deslocalización» (a secas) se define como una subcategoría muy específica de subcontratación, concretamente la que implica una transferencia a una empresa no afiliada situada en el extranjero. Esta acepción de «deslocalización» es algo más limitada que la que hemos visto más arriba y a la que estamos acostumbrados. Y, si intentamos traducir las categorías que figuran en el primer cuadro, veremos que no queda más remedio que recurrir a adjetivos o sintagmas calificativos: «deslocalización intraempresarial externa», «subcontratación local», «subcontratación externa», etc.
Los ejemplos de estas oposiciones son muchos, pero los términos parecen utilizarse ad hoc: así, en un anteproyecto de dictamen del Comité Económico y Social Europeo se señala que, por lo que se refiere a la clasificación de los distintos tipos de deslocalización, diversos enfoques son posibles, por ejemplo el de offshoring (intra‑firm relocation) vs. outsourcing (inter-firm relocation).
Nearshoring: A diferencia de la gran movida de call centers que hizo EE.UU, donde los clientes de empresas norteamericanas son atendidos tanto en India como en otros países lejanos, el nearshoring envía trabajadores a México, Costa Rica y otros países del hemisferio Occidental.
El encanto de los sitios “nearshoring” es el amplio caudal de conocimiento técnico que existe, los bajos costos laborales y que los trabajadores locales hablan el mismo “lenguaje” que los clientes, comprenden los matices culturales y quizás hasta viven en su misma franja horaria. Para las grandes empresas tecnológicas, mudar empleos a países más cercanos, podría evitar crisis operativas que ocurrirían en destinos como Asia.
“Es importante que el mundo sepa que no sólo existen China y la India”, dice Diane Burton, profesora de management de la Escuela Sloan de Management del MIT. “Es en verdad más un fenómeno global en donde hay personas muy bien capacitadas y talentosas en todo el mundo, que están listas para hacer lo que se conoce como ‘un buen trabajo’”.
Los clientes de América del Norte, Central y Sudamérica de Sun que solicitaban soporte técnico estaban hartos de lidiar con el inglés típico de la India. “Este cambio propone una atención más acorde para nuestros clientes” dice la vocero de Sun, Dana Lengkeek.
Es difícil cuantificar el número de empleos que están siendo relocalizados más cerca, ni por empresa o país.
Los expertos, sin embargo, afirman que el nearshoring se está haciendo popular en los gigantes tecnológicos de Sillicon Valley y en empresas en todo el mundo. El nearshoring, ofrece recursos humanos importantes a disposición de las empresas, con costos laborales bajos, en lugares que no están atestados de potenciales empleadores y desde donde se puede atender mejor a la población anglo-hispana de Estados Unidos y los ejecutivos pasarán menos tiempo sentados en aviones, cuando deban solucionar problemas en persona.
“Está el lado público de esto pero más aún el lado privado de los que toman las decisiones” dice Carmel, profesor de la American University’s Kogod School of Business. “El lado público de esto, es que las empresas norteamericanas dicen ‘no trasladaremos empleos al extranjero. Más bien, mantendremos la misma cantidad de empleos aquí pero nos estamos expandiendo al exterior’.
Muchos profesores de negocios y ejecutivos de consultoras en relocalizaciones dicen que Intel y Hewlett Packard están entre las empresas estadounidenses líderes en nearshoring.
Según la consultora NeoIT, una empresa que asesora a las empresas para instalarse en el extranjero, Intel pasó el área financiera e IT a Costa Rica el año pasado.
Mark Pettinger el vocero de Intel, dice que la empresa de procesadores, ha creado unos 150 empleos en servicios financieros en Costa Rica, pero dice que eso no es nearshoring.
“Intel no se ha trasladado de un lugar a otro” dice Pettinger. “Ha ido creciendo hasta encontrar las necesidades de esos mercados”.
Más alla de la amplitudCon estos ejemplos y métodos de descentralización de algunas areas de servicios y/o procesos productivos, queda en evidencia que el management hoy requiere instrumentos de comunicación y colaboración
Como puede ayudar la Web 2.0
Con estos escenarios, es necesario ver como la Web 2.0 puede contribuir para gestionar los recursos que no se encuentran “a la palma de la mano”. Es decir como controlar que aquello que sacamos puertas afuera siga aportando el mismo o mayor valor del que teniamos. Aquello que antes supervisabamos fisicamente quiza y que solucionabamos con habilidades más tradicionales del management como motivación, valores compartidos, trabajo en equipo, influencia en la actitud de los colaboradores, etc.
Ese manager que daba orientación, apoyo, controlaba la ejecución y los resultados de las tareas, daba y recibia feedback, realizaba evaluación de desempeño y definia las recompesas hoy se encuentra en un escenario donde lo que observa es un producto terminado realizado por equipos en otras partes del mundo.
Sin embargo la web 2.0, con toda su bateria de herramientas (Blogs, Wikis, RSS, Web Services, etc), hoy brinda la posibilidad de tener una integración mucho mayor con equipos descentralizados.
Para el más detalles recurrir a:
http://www.lacaixa.comunicacions.com/se/pbde.php?idioma=esp&llibre=03
[1] Labour and Capital Flows and Outsourcing: Rising to the Challenges
[2] Véase el artículo del New York Times del 16 de noviembre de 2003, «Who is Reading your X-Rays?».
[3] Véase Anderson y Van Wincoop (2004) para una revisión sobre los estudios más recientes en costes derivados del comercio, además
de una explicación detallada de cómo derivar los costes del comercio usando el «modelo de gravedad».
[4] Véase Branstetter et al. (2006) para la relación entre mejoras en la propiedad intelectual y el aumento en los flujos de inversión extranjera
directa, los cuales a su vez tienden a estar relacionados con flujos de offshoring.
Enero 9, 2008 at 8:05 pm
Hablando de outsourcing documental, para aquellos que Quieran hacer (o hacen) outsourcing? Los recursos e información que necesitas están en http://www.outsourcingfacil.es una web que recomiendo mucho para abordar este tipo de terminología.